martes, febrero 15, 2011
Catari, Catari, pecche me dice sti parole amare,
pecche me parle e 'o core me turmiente, Catari?
Nun te scurda ca t'aggio date 'o core, Catari,
nun te scurda!
Catari, Catari, che vene a dicere stu parla ca me da spaseme?
Tu nun'nce pienze a stu dulore mio,
tu nun'nce pienze, tu nun te ne cure.
Core, core, 'ngrato,
t'aie pigliato 'a vita mia,
tutt'e passato e
nun'nce pienze chiu!
TRANSLATION:
UNGRATEFUL HEART
Caterina, Caterina, why do you say those bitter words?
Why do you speak and torment my heart, Caterina?
Don't forget, I gave you my heart, Caterina,
don't forget.
Caterina, Caterina, why do you come and say those words that hurt me so much?
You don't think of my pain,
you don't think, you don't care.
Ungrateful heart,
you have stolen my life.
Everything is finished
and you don't care any more!
Source: http://www.metrolyrics.com/core-ngrato-lyrics-russell-watson.html
martes, febrero 08, 2011
CelestúnVengo regresando de la península de Yucatán, México. Fui a tomar unos días de descanso y escapar del invierno y la vida cotidiana de Hamburgo. Pensé en Yucatán porque allí vive un amigo, Carlos, específicamente en la capital, Mérida. Recién vengo regresando de un viaje que pareció interminable. Tengo mala suerte para los aviones.
Mi vuelo de regreso de Amsterdam a Hamburgo se canceló. Venía llegando de Cancún con escala en USA, además del previo viaje en bus de Mérida a Cancún. Entonces estaba muerto. Tuve que pasar todo el día en el aeropuerto y finalmente la noche en un hotel en Amsterdam. Al final volé ayer por la mañana a Hamburgo pero a mi llegada me encuentro que con que no sabían donde estaba mi maleta. No tenía la llave de mi casa que estaba en la maleta y mi roomate no estaba, entonces tuve que ir al trabajo a dormir unas horas en la habitación de descanso mientras esperaba que regresara mi roomate. La pesadilla terminó ayer por la noche cuando por fin trajeron mi maleta a la casa. Ahora sí ya estoy completo de regreso en Hamburgo.
La pasé increíble en Yucatán. Lo más alucinante fue Celestún, una playa a dos horas de Mérida. Pasé unos días super relajantes allí. Teníamos el mar prácticamente para nosotros nada más. Casi no habían turistas, eran contados con una mano. Entonces estaba tirado en la arena, descansando, leyendo, tomando chelas, luego nadando en el mar, mansito y cálido. La comida riquísima, buen pescado, ceviches. Placer puro.
En Celestún fuimos también a ver a los flamingos en un paseo en bote. La foto arriba la encontré en el internet y hay muchas más en el blog de Carlos. También vimos cocodrilos y aves de todo tipo. En resumen, fui un viaje muy relajante para el cuerpo y el espíritu.
Foto: www.luxuriousmexico.com
lunes, enero 03, 2011
sábado, octubre 23, 2010
miércoles, octubre 20, 2010
Budapest estuvo increíble. Llegando rente una bici y anduve en bici por toda la ciudad los días que me quedé, cuatro me parece. Estuve en el lado de Pest, la parte este de la ciudad, que es donde pasan más cosas. La ciudad de Budapest esta separada en Buda, el lado oeste, y Pest, el lado este, por el río Danubio. El paso de un lado al otro por el Puente de las Cadenas da una vista alucinante al castillo por el lado de Buda (ver foto arriba). Por el lado de Pest también es espectacular la vista del parlamento (ver foto más abajo).
La primera noche me fui a un bar medio alterno, el bar Szimpla Kert, que quedaba a un paso de mi hotel. Mi hotel, por cierto, me encantó. Un edificio antiquísimo con muchísimos departamentos. De bienvenida por la noche me esperaban dos putas en la reja para entrar al edificio. Yo no estaba seguro si estaba realmente en el lugar indicado. Pero sí, allí era. Me explicaron que había que tocar un timbre y luego me abrían. El edificio era gigantesco y en su mayoría de viviendas. También habían unos pocos lugares comerciales y de servicios, entre ellos mi hotelito, que era en realidad un departamento grande que lo habían acondicionado para alojar gente en unas tres habitaciones calculo.
Bueno, el bar me encantó. Resulta que el dueño tiene también un bar en Berlín con el mismo concepto. Pasan pelís antiguas, luego tienen varios objetos de la época comunista, clásico bar medio alterno. Para esto, viajé solo y pase bastante rato solo en Budapest, aunque también conocí a una húngara y un argentino, con quienes salí a conocer el castillo y de fiesta por la noche. Estuve también en la Casa de la Opera de Budapest, fui bien al terno, me lo habían recomendado mucho y compré mi boleto con anticipación para El Caballero de la Rosa, la opera de Richard Strauss. La opera es bastante divertida y el edificio de la opera es también impresionante.Tal vez lo que más me gusto es andar en bici por la ciudad. La ciudad es grande, puedes pasar buen rato paseando y hay mucho que ver. No es muy amigable para los ciclistas, en el sentido que no siempre hay una ciclovía, pero se puede manejar por la avenida en ese caso y los autos respetan a los ciclistas. Todavía se ve mucho de la época comunista. Los edificios son realmente antiguos, impresionan, el transporte público también es bastante austero.
En la calle no se puede tomar alcohol supuestamente, pregunté en varias bodegas y me dijeron que no era posible, sin embargo luego me di cuenta que todo el mundo tomaba en la calle entonces comencé a andar con mi chela en la mano. Las cosas no funcionan como en Alemania que si se puede se puede y si no se puede no se puede, todo está menos claro y es más caótico. Esto se siente desde que comienza el viaje. Viajé en una línea húngara que tanto a la ida como a la vuelta se retrasó un buen rato. Pero lo más loco fue que cuando entrabas al avión abrían las puertas por adelante y por atrás, sin ningún orden, entonces toda la gente entraba y se encontraba en el pasadiso, algunos necesitaban pasar más adelante y otros más atrás y se topaban con los que venían, un caos total.
Estuve también en el Castillo, que está en la cima del lado de Buda. Allí comí sopa Gulash, pollo a la paprika y tomé vino Tokaji, todo riquísimo. Al lado un guitarrista tocaba música tradicional. Luego bajé y estuve en el Bar Instant, del lado de Pest. Ahí me quedé en el sótano bailando música gitana hasta la mañana, increíble el DJ, habría que darle un premio.
Colonia fue también una muy buena experiencia. Estuve una semana por un curso. También anduve en bici, yendo todos los dias al curso y saliendo algunas noches. Me gustó mucho. La gente me pareció bastante abierta, además muchos estudiantes y gente clase mediera. Los bares bien bacanes, las calles grandes y con vías amplias para las bicis, como en Berlín, en realidad encontré varias coincidencias con Berlín. Es una ciudad más que me gusta de Alemania, que me recuerda que no todo es tipo Hamburgo, donde no me encuentro para nada.
Estuve en una tertulia literaria en Colonia. Presentó fragmentos de un cuento y de una novela un escritor ecuatoriano. Interesante el lugar. Los latinos siempre sabiendo encontrar sitios cheveres, alternos, para organizar sus cosas. La mayoría sudamericanos, pelo largo, bohemios, que viven en Colonia, pienso se dedican a la escritura casi todos y algunos a la música. Me quedé allí, conocí alguna gente, luego nos fuimos a un bar, todo muy chevere. Un detalle interesante es el tema de publicar entre los escritores. Hay todo un rollo con eso. El chico que presentó no estaba interesado en publicar, no se preocupa por eso, y parece ser que para otros es igual, mas bien se quejan que su obra se juzgue a partir de lo publicado, y no se como interpretar eso.
Colonia me ha dado ganas de enterarme más de la movida latina literaria. Me comentaron allá que en Hamburgo hay un grupo que también se junta cada dos semanas e incluso ha tenido la visita del premio nobel Vargas Llosa un par de veces. Voy a ver luego qué pasa con eso.
También en Colonia salí a comer con Jorge, un pata peruano que conozco por el blog Cuaderno Contable. Fuimos a un sitio argentino donde prepararon una carne a la parrilla brutalmente rica. Luego a un barrio estudiantil a ver un partido de fútbol. Yo me quedé luego por ahí viendo algunos barcillos.
Finalmente Sicilia, el título de este blog. No sé, ya estoy un poco harto del rollito Italiano de la doble moral, las zapatillas de marca, las gafas oscuras, etc. Qué manera de exagerar de la gente. Estuve allá con Christian, un pata alemán que conozco de Berlín, las épocas misias. Él es desempleado, ahora yo soy el que tiene plata, entonces lo invité. No se lo podía creer. Pasamos del frío alemán al calorcito siciliano, incluyendo playita en Palermo. Nada, todo paja con Christian. Por otro lado contento de haber regresado vivo. Que bestia el tráfico en Sicilia, si te despistas de atropella un auto y no pasa nada, los autos pasan nomás, el peatón no importa un carajo.
La verdad que lo que más me impresiona, sin subestimar el siciliano, es que me deja totalmente incrédulo ver tanta riqueza cultural, tantos vestigios de culturas importantes, culturas grandes, y ellos caminando al lado, tomandose un café, como sin nada, escuchando música pachanga al lado de un edificio de hace más de mil ańos, ellos con las gafas oscuras, despreocupados, fumando un pucho, relajadisimos en la plaza. Me lleva a preguntarme si serían capaces como sociedad de volver a construir algo tan importante como lo hiceron sus antepasados.
Lo que más me gustó fue Catania, que es lo que según las guías es lo más feo. Pero últimamente estoy aprendiendo que las guías recomiendan lo que no me gusta y no mencionan lo que me interesa. La mayoría recomiendan Palermo, y claro, es muy lindo y todo, pero no deja de ser una ciudad normal. Catania me pareció más unica, diferente, la gente más pueblo, además más pobre. Con Christian comimos en el mercado unas cosas bien raras, comen como vísceras a la parrilla y carne de caballo en sanguche, todo muy rico. Luego los sambucas y limoncellos de rigor. La vida nocturna de Catania me gustó también más que la de Palermo. Luego no mucho más que contar de Sicilia, conocí gente, pero de alguna manera sentía que me contaban el mismo rollo todos, el rollo que ya conozco, repetido.
jueves, julio 08, 2010
lunes, mayo 24, 2010
Carnaval de las culturas 2010
Regresé ayer de Berlín. Fue una visita agradable, no necesariamente intensa. Berlín puede ser muy intenso, esta vez no lo fue tanto. Encontré cientos de Danis de todas partes del mundo, hambrientos por comerse Berlín como cuando yo llegué a Berlín. La energía de la gente es más de lo que yo necesito. Ahora en Berlín me basta y prefiero encontrar mi esquina y quedarme ahí. Verme con un par de amigos, tomar unas cervezas, quedarme unas horas disfrutando del ambiente o los ambientes, y soy capaz de irme cuando todo está por comenzar. En realidad, prefiero irme antes que vuelva a comenzar. Porque luego vuelve a comenzar, termina y vuelve a comenzar, y si te quedas hasta el final es posible que te quedes en la nada, en el caos. Mejor gozar el momento, el ambiente en el que estas, unas buenas conversas, risas, recuerdos y partir luego antes que vuelva a comenzar. Así puedes digerir lo vivido el día siguiente y con el tiempo buscarlo en el registro de tus recuerdos. Lo otro puede dejarte sin nada.
El carnaval se vio favorecido por el buen clima. En años anteriores frecuentemente hacia frio y llovía. Esta vez hacía calor y casi no llovió nada. El carnaval entonces estuvo increíble. Música y buena vibra por todos lados. Me encontré con varios amigos, con algunos porque así lo planeamos, con otros menos amigos por casualidad, en la calle.
De la música del carnaval de las culturas me quedo con el Halai turco/kurdo. Me encanta la música y el concepto de unidad. Todos bailando juntos de la mano, siguiendo una coreografía armoniosamente. Pero también me gustó el ska y me quedé con ganas de bailar salsa y saber si todavía soy capaz de moverme al ritmo.
Lo mejor de Berlín fue tal vez haber rentado bici apenas llegué. Así estuve más libre, sin depender de trenes ni nada. Pasear por Friedrichshain, Kreuzberg, sin atreverme a pisar Prenzlauer Berg por el temor a los recuerdos. Como saben mis amigos, volveré a Prenzlauer Berg sólo de aquí a unos años, para sentarme en el anfiteatro de Mauerpark y llorar copiosamente, por mí y por Berlín.
Me queda la sensación que mi regreso a Berlín, cuando se de, será tan distinto. Buscaré un barrio y me quedaré allí. Probablemente evite a los magos, los acróbatas, los clowns. Cultivaré plantas en mi casa y me reuniré de vez en cuando con amigos en mis sitios favoritos. Pero pasaré mucho tiempo trabajando en mi casa, sabiendo que siempre que me provoque, a cualquier hora, puedo salir y encontrar lo que quiero.
