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jueves, febrero 07, 2013
miércoles, enero 30, 2013
miércoles, enero 09, 2013
sábado, enero 05, 2013
jueves, enero 03, 2013
SS Great Britain
Bristol me pareció una ciudad con un buen balance de modernidad y antiguedad. Antes de llegar a Bristol pasé por Bath. Desde el tren se veían edificaciones antiguas, principalmente. Parece una ciudad super linda para visitar y conocer su historia. También parece más pequeña que Bristol. Bristol da la sensación de una ciudad bien puesta, completa, con varias facetas. Pasé año nuevo en el barrio de Stokes Croft.
Barrio interesante, movidón. El barrio alterno de Bristol. Allí está el graffiti de Bansky de un osito de peluche blanco lanzando una molotov a tres policías. Fui a comer y tomar unas chelas al No. 51. El restaurant muy recomendable, buen ambiente, la comida bien; el bar abajo tambien esta bien pero un poco pijo. Del No. 51 a la calle, con el resto de la gente, hasta que dieron las 12am. Y de ahí a bailar a una fiesta a un bar que no cobraba entrada en año nuevo, donde se suele juntar la gente más guapa.
Además de la fiesta en año nuevo, en Bristol visité un par de lugares turísticos. El que me llamó más la atención fue el SS Great Britain.
El SS Great Britain es un barco de vapor británico con muchas historias. El barco tardó cuatro años en construirse, de 1839 a 1843. La primera vez que cruzó el Atlántico fue en 1845, en un viaje de Liverpool a Nueva York que duró catorce días y en el que viajaron 45 pasajeros. Éste era sólo el comienzo. Luego vendrían muchas más travesías e historias para el SS Great Britain. La mayoría de éstas en viajes de Inglaterra a Melbourne, Australia.
Durante 30 años, desde 1852, el SS Great Britain operó la ruta Inglaterra a Melbourne, llevando en cada viaje un promedio de 650 pasajeros. Entre ellos no sólo ingleses, también chinos, franceses, alemanes que emigraban a Australia en busca de fortuna. Aquí pueden ver un anuncio de la salida del barco en un diario australiano de la época. Viajaban divididos en tres clases. En el museo SS Great Britain en Bristol, que es el barco entero, con todas sus habitaciones, espacios, comedores, uno puede recorrer el barco con una audioguía que cuenta historias de los tripulantes dependiendo de la clase que uno elija en el boleto de entrada.
El recorrido es un viaje en el tiempo, lleno de historias. Uno puede sentarse en el comedor, entrar a la cocina, visitar el salón de las maletas, los dormitorios de primera clase, la sala del té de primera clase, la enfermería, la habitación del capitán del barco, entre otras habitaciones. El barco es bastante grande y uno puede pasar buen rato dentro escuchando historias de pasajeros en la audioguía y leyendo periódicos de la época. Fuera del barco, en la proa, está la rueda de timón. Me tomé una foto dirigiéndola (ver arriba). No refleja bien lo impresionante del barco. En google seguro hay fotos del interior.
Luego de esos 30 años yendo a Australia, el SS Great Britain comenzó a utilizarse como un transporte de carga, incluyendo del guano que venía de Perú y trigo de California. Y finalmente el barco dejó de ser útil para transporte de carga y estuvo parado muchos años en las Malvinas hasta que en 1970 lo trajeron de regreso a su casa en Bristol. Ahora es un museo.
En su larga vida el SS Great Britain hizo alrededor de 32 viajes y recorrió casi dos millones de kilómetros.
jueves, diciembre 20, 2012
Consejos para Paolo
Yo no tengo a Amador, ni soy quien para
estar dando consejos, pero la entrevista a Paolo y la entrada
anterior me llevaron a preguntarme qué otras cosas aprendí en
Alemania y pueden ser útiles para el recién llegado, para que luego
de diez años se vaya con mejores recuerdos o al menos sepa a que se
atiene a su llegada.
Me es difícil pensar en consejos
aplicables a todo Alemania, porque mi experiencia alemana se divide
en dos episodios bastante distintos: Berlín y Hamburgo. Incluso
podría decir, Berlín y Alemania, porque Berlín no es Alemania,
sólo se encuentra geográficamente dentro de su territorio. No sólo
porque Berlín es una sociedad con una historia y cultura diferentes
al resto de Alemania, pero también porque lo que buscaba en Berlín
y las condiciones de mi estadía hiceron de mi experiencia algo muy
especial.
A Berlín fui con la idea de vivir una
experiencia bohemia, inspirado por lo que contaban los escritores
latinoamericanos en el París de los 60s. Escogí Berlín porque era
el lugar perfecto para una experiencia de ese tipo en los 00s. Una
ciudad con muchos artistas, estudiantes, y gente que va en busca de
sus sueños, una especie de gran comuna contestataria con espacios
para ideas nuevas y arriesgadas, pero que de alguna manera tienen una
base ética común, que se da por descontada y que es la que comparte
la gente que hace Berlín. Hamburgo, por otro lado, es una ciudad
como cualquier otra.
Pero para efectos de esta entrada que
se refiere a los consejos para alguien que llega a Alemania en
general, y porque también es cierto que hay algo alemán en mi
experiencia que va más allá de los lugares en que viví, me
referiré acá a Alemania como si fuera una sola cultura. También
porque es cierto que ahora a la distancia, aunque no me es posible
reconciliar ambas experiencias, sí siento el peso de lo que ha
dejado Alemania en mí, y no me refiero a Berlín, porque Berlín, de
alguna manera, ya lo llevaba dentro antes de conocerlo.
Aquí van entonces algunos consejos y
observaciones a partir de mi experiencia de casi ocho años en
Alemania.
1. La integración y el concepto de
Heimat.
Alemania es una nación vieja,
envejecida diría yo, como la mayoría de países en este continente
viejo, donde un concepto muy fuerte es la nación y la cultura. ¿Qué
significa eso en términos prácticos? Que no es posible volverse
alemán. Para los alemanes, el lugar de donde uno viene, la patria
(Heimat), es fundamental en la identidad de la persona. Uno puede
vivir cinco, diez, veinte años en Alemania pero siempre es posible
que te pregunten por tu Heimat, que si extrañas, que si ya te
acostumbraste a estar acá, que cuando te regresas. A diferencia de
naciones más jóvenes, más mezcladas, o formadas por inmigrantes,
acá no es posible hacerse local. Por mucho tiempo que lleves
viviendo en Alemania te van a seguir preguntando por tu país,
siempre, y seguramente lo mismo le pasará a tus hijos. Ellos no lo
hacen de mala onda, simplemente así piensan. Piensan que todos
tenemos una patria que extrañamos y ansiamos volver a ella. Tienen
una idea monocultural de las personas, no pueden imaginarse algo más
complejo. Si te molesta que te identifiquen con un país y ser un
inmigrante por el resto de tu vida, pues este no es el lugar para
quedarte.
2. Sudamérica
Esta es más bien una advertencia. Para
los alemanes todo lo que se ubica geográficamente al sur de Estados
Unidos es Sudamérica. Es difícil convencerlos de la existencia de
Centro América y Norte América. Más difícil todavía es
convencerles que México está en Norte América. La idea que todo lo
que está al sur de USA es Sudamérica es tan generalizada que hasta
me ha llevado a preguntarme si no seré yo el que está mal. Uno no
sólo lo escucha en la calle sino que también en la televisión. Y
me ha pasado que amigos no me han creído cuando les he tratado de
explicar de las tres Américas. Posiblemente piensen que por venir de
un país pobre y con niveles de educación muy bajos tu confundes la
geografía de tu continente. No te dejes sorprender.
3. Educadoras
Ten cuidado con las educadoras. Hay
muchísimas mujeres que estudian educación. En parte estudian la
carrera de educación porque les garantiza un puesto estable en una
escuela. Entonces como te puedes imaginar no suelen ser las más
ambiciosas y listas. Por una cuestión estadística es muy probable
que termines enrollandote con una educadora. ¿Y sabes cuál es el
problema? Es posible que la educadora, no sólo te tire para atrás,
sino que también te quiera educar, o más bien, “civilizar”.
Mucha de la gente de izquierda, interesada en otras culturas en
Alemania, lo hace con una mirada condescendiente. Se interesan por lo
que pasa en otras regiones, a veces parece que estuviesen organizadas
por grupos, las que se interesan por África, América Latina, India,
los países árabes, etc. Se apasionan por estas culturas, pero las
ven como lugares curiosos, en el fondo con un aire de superioridad.
En parte en eso esta la gracia. Sienten que ellos pueden ayudar a
civilizarse. Tal vez esto es más frecuente en las educadoras.
4. Sexo
El sexo en Alemania es bastante
aeróbico, es más ejercicio que fantasía. El goce radica
principalmente estimular aquellos lugares que producen mayor placer,
la búsqueda del placer es directa, sin prejuicios ni muchos
intermedios, y cuando se encuentra se explota al máximo. Esto es
diferente al sexo en un contexto católico. Las influencias del
catolicismo en la educación y el desarrollo del individuo son
terriblemente negativas. Pero si hay algo rescatable del catolicismo
es la idea del morbo en el sexo. Incluso entre gente no practicante,
en sociedades con influencia católica persiste la idea, en el
inconsciente o consciente, que el sexo fuera del matrimonio es
pecado. Eso convierte el sexo en algo perverso, algo que uno debe
hacer a escondidas, algo prohibido. La principal fuente de placer entonces
no es anatómica, es mas bien el morbo. El fantaseo previo es tan intenso que prácticamente la gente se toca y se viene. En el sexo alemán, en cambio, no existe el
morbo y el placer radica mas bien en el ejercicio aeróbico mismo.
5. Espontaneidad
Los alemanes no son espontaneos, planean todo, todo intentan tenerlo bajo control, como esto no es posible, se frustran, de hecho de allí provienen muchas de sus frustraciones. Al principio, la falta de espontaneidad es una de las cosas que puede chocar más. Que la gente quede para salir con una semana de anticipación, que una chica que te interesa no tenga tiempo para verte hasta dentro de un mes porque tiene exámenes en la universidad. Puede sonarte a que no quieren verte, pero no es así, realmente la gente planea las cosas con mucha anticipación y les encanta tener la agenda llena, les da placer saber que ya tienen planes para el fin de semana una semana antes, así como para ti el placer está en la espontaneidad. Con el tiempo te vas a acostumbrar y tal vez hasta luego te moleste el exceso de espontaneidad en la gente. Un consejo sano es una vez al año darte una fuerte dosis de espontaneidad ya sea en unos días de vacaciones, en un festival, o en salidas con latinos.
Los alemanes no son espontaneos, planean todo, todo intentan tenerlo bajo control, como esto no es posible, se frustran, de hecho de allí provienen muchas de sus frustraciones. Al principio, la falta de espontaneidad es una de las cosas que puede chocar más. Que la gente quede para salir con una semana de anticipación, que una chica que te interesa no tenga tiempo para verte hasta dentro de un mes porque tiene exámenes en la universidad. Puede sonarte a que no quieren verte, pero no es así, realmente la gente planea las cosas con mucha anticipación y les encanta tener la agenda llena, les da placer saber que ya tienen planes para el fin de semana una semana antes, así como para ti el placer está en la espontaneidad. Con el tiempo te vas a acostumbrar y tal vez hasta luego te moleste el exceso de espontaneidad en la gente. Un consejo sano es una vez al año darte una fuerte dosis de espontaneidad ya sea en unos días de vacaciones, en un festival, o en salidas con latinos.
6. Extremos
Los alemanes son bastante extremistas. Cuando trabajan trabajan como bestias, cuando hacen fiesta se meten una semana en un festival con todas las drogas posibles. Cuando quieren a los extranjeros los aman y cuando no los odian. No es tan exagerado pero es un poco así.
7. Racionalidad
A los alemanes les gusta la conversación. Ellos no bailan en las fiestas, discuten. Muchas de las fiestas tienen esta dinámica. La gente esta sentada tomando cervezas, conversan de un tema que genera discusión, por ejemplo, el mundo árabe, la inmigración, los derechos de la mujer, por poner algunos clásicos, y cada uno da su opinión, la gente difiere, siguen discutiendo, se emocionan, alzan la voz, toman más cerveza, respetan las diferentes opiniones, se quieren conocer y dar a conocer sólamente, el tema se pone candente, llegan al clímax, casi parece que tienen un orgasmo de racionalidad y luego las cosas se van calmando, la gente se tranquiliza, y se termina la fiesta.
Esta dinámica tiene algo interesante. No importa cuál sea tu opinión del tema, eres libre de expresarla, la van a respetar, pero si quieres participar tienes que dar una opinión, si no la tenías la iras formando pero también pasa a veces que ya la tenías formada pero no lo sabías a un nivel consciente, porque no te habías sentido libre para expresarla. De cualquier forma, esta dinámica ayuda a que te conozcas a ti mismo. De hecho, esa es una de las principales consecuencias de mi estadía en Alemania, saber mejor quién soy.
8. Naturaleza
Los alemanes saben cuidar y disfrutar
su entorno natural. Además de aprender a separar basura, reciclar,
valorar más y pagar más por servicios que contaminen menos, una de
las experiencias que más valoro de mi experiencia en Alemania es la
bicicleta. La bicicleta te da una visión diferente de tu entorno, te
da control de tus tiempos, ejercicio, y por supuesto, te traslada sin
contaminar. Especialmente recomiendo hacer paseos en bicicleta entre
ciudades. No sólo hay vías para bicicletas dentro de las ciudades
sino entre las ciudades. Hay unos mapas magníficos que muestran las
vías de bicicletas en la región. Uno puede preparar un viaje en
bicicleta incluyendo paradas en pueblos o en parques para acampar. Lo
recomiendo muchísimo, es muy recompensador y es una manera de no
perder o recuperar contacto con la tierra.
9. Doctorado
El doctorado no tiene programa. No hay cursos obligatorios. Para empezar, en muchos casos es difícil encontrar un supervisor. Una vez que lo encuentras a veces tienes que rogar por retroalimentación. No hay cursos, tú tienes que planear tu propio programa, nadie te va a decir qué hacer. Esto fue difícil para mí al principio. Los alemanes tienen una ventaja acá, que ellos saben organizar su educación, saben ser autodidactas. Nuevamente esto tiene que ver con la influencia del catolicismo en la educación. Ellos no paporretean, desde la educación primaria les enseñan a discutir, a aprender. Ellos saben cómo aprender. Por eso son buenos investigadores. También tiene que ver con lo de la racionalidad y discutir. Por ejemplo, cuando comencé un curso de alemán un italiano se burló que no sepa lo que era la palabra Mensa, cafetería. La profesora le dijo que no tenía por qué saberlo. No saber no es un problema, aprender es el tema. La ventaja es que si sabes aprovechar el sistema educativo tienes la libertad para organizar tu propio programa pero si no, te puedes quedar con la sensación que te falta supervisión.
9. Doctorado
El doctorado no tiene programa. No hay cursos obligatorios. Para empezar, en muchos casos es difícil encontrar un supervisor. Una vez que lo encuentras a veces tienes que rogar por retroalimentación. No hay cursos, tú tienes que planear tu propio programa, nadie te va a decir qué hacer. Esto fue difícil para mí al principio. Los alemanes tienen una ventaja acá, que ellos saben organizar su educación, saben ser autodidactas. Nuevamente esto tiene que ver con la influencia del catolicismo en la educación. Ellos no paporretean, desde la educación primaria les enseñan a discutir, a aprender. Ellos saben cómo aprender. Por eso son buenos investigadores. También tiene que ver con lo de la racionalidad y discutir. Por ejemplo, cuando comencé un curso de alemán un italiano se burló que no sepa lo que era la palabra Mensa, cafetería. La profesora le dijo que no tenía por qué saberlo. No saber no es un problema, aprender es el tema. La ventaja es que si sabes aprovechar el sistema educativo tienes la libertad para organizar tu propio programa pero si no, te puedes quedar con la sensación que te falta supervisión.
Tal vez siga actualizando esta lista luego, por ahora es tarde y ya me extendí mucho.
domingo, diciembre 16, 2012
Paolo y la calidad de vida
Paolo Guerrero, jugador de fútbol
peruano que acaba de ganar con el Corinthians la copa mundial de
clubes, dice que ahora es feliz en Brasil y que en Alemania se sentía
amargado, no la pasó bien en Hamburgo, casi diez años, ahora recién
goza de mejor calidad de vida.
Uno se pregunta qué es la calidad de
vida y qué tan importante es. Yo estuve tres años en Hamburgo, casi
ocho años en Alemania, los primeros cinco en Berlín. Puedo decir
que en Berlín fui muy feliz, de hecho, los recuerdos más felices
que tengo de mi vida son de Berlín y de mi barrio en Perú.
Pienso que la nota de prensa no alcanza
a expresar la experiencia de Paolo en Alemania. Seguro debe haber
sido feliz también en Alemania, seguro ahora es un poco alemán y no
le gustan ciertas cosas del sistema en Brasil. Pero para el futuro,
los sociologos del deporte en sudamérica deben investigar qué
lugares son más propicios para cierto perfil de jugadores. E incluso
me lanzaría a pronosticar que Alemania no es un lugar para un
jugador peruano.
Mucha gente celebra cuando algún
jugador sudamericano va a jugar a Europa, pero no se ponen a pensar
lo que eso puede hacer con su vida personal. Un lugar como Alemania
con una cultura y valores tan diferentes. No digo que sea un lugar
donde sea imposible adaptarse. Sé de mucha gente de sudamérica que
ha sido muy feliz en Alemania, yo mismo fui muy feliz en Berlín,
como dije antes. Pero Alemania no es para todos, responde a un
perfil.
Más allá de quienes logran ser
felices y quienes no en Alemania, la cuestión de la calidad de vida
me lleva a pensar en el concepto de pobreza europeo. Pobre en Europa
es cuando no tienes a tu gente querida cerca, cuando tienes que
mudarte por un trabajo, cuando tienes que esforzarte más que el
resto. La pobreza o calidad de vida está cada vez más ligada a la
estabilidad emocional. La gente protege su estabilidad emocional,
prefiere evitar pasantías en las universidades más importantes del
mundo y oportunidades de desarrollo profesional en general por un
tiempo con su pareja o amigos queridos. Eso que puede sonar a un
lujo, eso es la calidad de vida. No tener que moverte, quedarte en
una misma ciudad, conservar tus amistades. A medida que hay más
desarrollo, la gente exige más ese tipo de estabilidad emocional y,
lo que es importante también, los que están dispuestos a
sacrificar esa estabilidad emocional, siempre van a tener más
oportunidades para escalar y crecer profesionalmente, a costa de ser
más “pobres”.
De esto se desprende que en los países
europeos más desarrollados hay más oportunidades para gente que
viene del sur, porque son los que siempre se van a esforzar más. No
es gratuito que se interesen por gente de India, Africa, Sudamérica
con altas calificaciones. Se interesan por ellos porque saben que a
diferencia de la gente con las mismas calificaciones en europa, ellos
se esforzarán más y estarán dispuestos a renunciar a más cosas.
Con los años, uno se pregunta hasta que punto y cuándo ya uno puede
dejar de ceder. Cuántos años de tu vida valen la pena el “éxito”.
Paolo pasó diez años en Hamburgo, en la pobreza, digamos, aunque
muchos lo dieron por un triunfador.
Uno que ya esta traumatizado, por
diferentes razones, algunas relacionadas a la inmigración, otras que
vienen del país de origen, la religión católica, por ejemplo,
hasta que punto puede aspirar a la calidad de vida. Creo que sí es
posible, cada vez más, es cuestión de convencimiento y de
entendimiento de la cultura en la que uno está. Es una cuestión de
adapación cultural, profesional, saber jugar con las reglas locales.
También seguro hay una cuestión legal de por medio, que yo, por
ejemplo, no he logrado, pero que te garantiza cierta tranquilidad.
Bienvenido a UK
Donde te mandan mensajitos por SMS para recordarte que tienes una cita, que van a venir a tu casa a entregar un pedido o que tienes que pasar por el banco. Pero como no es suficiente con un SMS, también te llaman para recordarte y te envíen un email. En el trabajo, además, te reservan las citas automáticamente en el calendario de google.
Sacar una cuenta en el banco no fue
fácil. Como siempre, el sistema es discriminatorio hacia los que
vienen de ciertos países. Teniendo mi visa por la que pagué más de
600 libras, contrato de trabajo, contrato de renta, registro
policial, no fue suficiente. Mi pareja, que es alemana, en cambio,
sin visa, sin trabajo, sin contrato de renta, registro policial, ni
nada que justifique su estadía en el país, pudo hacerlo sin
problemas. Una maravilla el sistema de discriminación por
nacionalidades, ya escribiré una entrada en inglés para recordarles
que no estamos conformes. Yo tuve que hacer más papeleos y luego de
esperar un tiempo finalmente pude sacar la cuenta. Pero tal vez no
debería haber deseado tanto tenerla.
El banco parece que quiere ser tu
amigo, bueno, una vez que aceptan tu aplicacción para la cuenta,
antes no te hacen caso. Pero una vez que cumples los requisitos, pase
adelante, servicio personalizado, y si no es suficiente en la oficina
hay ambientes más privados incluso. Se preocupan por tu vida, tu
familia, tus costos, tus viajes, tu dinero en otros países y cómo
moverlo, seguros para la casa, tu vida y hasta seguro para tu
celular. Bienvenido al sistema capitalista! Donde todo es una
mentira. Se aprenden el nombre hasta de tus papás pero no les
interesas un carajo. Y lo peor, te hacen perder tiempo y te generan
necesidades. Te envían muchísimos emails, cartas, con claves,
tarjetas, te dan un puto aparato que necesitas usar para poder hacer
transferencias bancarias. Un aparato más que tienes que llevar
contigo a donde vayas. Gracias, le digo a la chica, irónicamente,
ahora voy a tener que llevar esta cosa a todos lados.
Mi intento por tener cada vez menos
objetos se ve impedido por el banco Barclays. Les digo si no tienen
otro sistema, si no pueden hacerme llegar un SMS al celular, pero me
piden que les muestre el celular y me dicen que con ese no se puede,
que sólo con los más modernos. De por sí me jode tener un celular
y uso uno que me regalaron, y resulta que ahora ni siquiera sirve
para eso, necesitan uno de esos que casi hablan, entonces para que
mierda tengo este aparato. Ahora tengo que tener dos, el celular y el
aparatito de Barclays. Me quejo, muestro mi molestia, porque sé que
es la única manera de vivir una vida más o menos feliz y larga. La
agente del banco se cansa de mí, pone mala cara, le he dicho que por
qué me escriben tanto, que por qué me dan tantas claves, que por
qué me dan ese aparato, me dice que es importante por la seguridad,
pero le pregunto si eso no puede ser opcional, si no es posible pagar
para evitar esos sistemas, me dice que no, que es la única manera.
Por último, me dice que como ha visto una de mis claves tengo que
bajar a cambiarla. Gracias, te encanta tu trabajo. Bueno, al menos
ya tengo una cuenta, bueno tres, porque ella dice que es mejor que
tenga tres, maldita sea, tres putas cuentas, más información para
mi disco duro.
En Inglaterra la gente es fea. No
tienen buen tipo. La gente más bonita tiene algo de algún otro
lugar. Pero la gente es amable acá en Oxford, bastante abierta,
hasta ahora todo me había parecido similar a Alemania hasta que tuve
mi celebración Navideña. Allí todos nos pusimos sombreritos de
papel, jugamos crackers y trivia, creo que eso les gusta mucho a los
ingleses, los juegos de preguntas, luego todos muy calurosos, una
profesora a mi lado ya de base seis jugaba con un yoyo. En Alemania
eso no habría podido pasar, menos en un ambiente de trabajo. Los
juegos de trivia implican revelar quién sabe más y quién sabe
menos y los alemanes tienen miedo a mostrar debilidades,
especialmente en el trabajo. La gente me pareció más sencilla,
también supongo porque es de pueblo, Oxford es un pueblo. Los
hombres pueden ser super vulgares, tal vez las mujeres tambien, pero
en el baño de hombres se dicen lisuras de todos los calibres. Ahora
me refiero al pub al que fuimos luego de la comida. Allí tomamos
cervezas locales, algo que sí se extrañaba desde Canada. En
Alemania no hay casi cervecerías locales por los altos controles de
calidad. Por locales me refiero a cerveza que se produce en el bar. Y
bueno, en el baño del bar lo he flipado con las conversaciones,
recontra vulgaronas, pero graciosas.
Y será hasta la próxima con más
historias sobre el Reino Unido y otros lares.
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