Alpha Blondy
Ayer fui al concierto de Alpha. Puedo decir que he tenido la suerte de verlo. No alcancé a ver a Bob Marley pero vi al segundo más grande. Supongo además que no pasará mucho tiempo antes que deje de hacer giras.
Me enteré del concierto de Alpha por un poster en el barrio de Altona hace una semana. Felizmente me di una vuelta por ahí, de otro modo me lo hubiera perdido y no me lo habría perdonado. No soy mucho de conciertos, pero de cuando en cuando googeleo un par de bandas para saber sus próximos conciertos y si me toca estar en un lugar cercano. Y bueno, vi el poster e inmediatamente compré mi entrada.
El concierto estuvo bueno pero esperaba mucho más. Para empezar me sorprendió que fuese por la noche y en un lugar cerrado. Con el calor que está haciendo en Hamburgo un open-air hubiese sido ideal. Me lo puedo imaginar totalmente. La gente en un campo grande, miles de personas, algunos adelante bailando y saltando, otros atrás sentados armando porros en medio de un solazo. Pero no, fue en un local cerrado, pequeño, y no creo hayan habido mas de 300 personas. Increíble. La gente además medio formal y poco animada. Más o menos de 10 a 20 personas adelante bailabamos, el resto miraba parados o sentados atrás.
La música y letras increíble, pero la energía no era la mejor. Además y tal vez relacionado, Alpha no cantó mas que dos horas, luego se fue y no regresó por la última canción, ahí se acabó el concierto.
Aquí algo de su música:
lunes, abril 25, 2011
domingo, abril 03, 2011
Cuatro caracterizaciones
Esta noche Kike caracterizó a cuatro culturas de países en donde ha vivido de la siguiente manera:
Peruanos: acomplejados, con baja autoestima, especialmente cuando tienen que tratar con gente blanca y rubia.
Españoles: ignorantes mediterráneos, todo lo que está fuera de España no importa. Pero muy importante, estan orgullosos de su ignorancia.
Ingleses: doble moral, hipócritas. Te hacen creer que te respetan cuando hablan contigo, pero te das la vuelta y dicen "fucking monkey". Si no lo dicen, lo piensan.
Alemanes: frustrados. Quieren tener todo bajo control, planearlo todo, pero no se puede y si se puede no es lo que los va a hacer felices.
Asi habló Kike frente al pueblo de Hamburgo.
Esta noche Kike caracterizó a cuatro culturas de países en donde ha vivido de la siguiente manera:
Peruanos: acomplejados, con baja autoestima, especialmente cuando tienen que tratar con gente blanca y rubia.
Españoles: ignorantes mediterráneos, todo lo que está fuera de España no importa. Pero muy importante, estan orgullosos de su ignorancia.
Ingleses: doble moral, hipócritas. Te hacen creer que te respetan cuando hablan contigo, pero te das la vuelta y dicen "fucking monkey". Si no lo dicen, lo piensan.
Alemanes: frustrados. Quieren tener todo bajo control, planearlo todo, pero no se puede y si se puede no es lo que los va a hacer felices.
Asi habló Kike frente al pueblo de Hamburgo.
viernes, marzo 18, 2011
sábado, marzo 05, 2011
5 de marzo
Un día como hoy hace 6 años llegué a Alemania. Mi avión llegó de Madrid a Colonia. Había estado en Madrid con mis papás y conociendo un poco España. Llegando a Colonia tenía que tomar el tren para viajar a Berlín. Era comienzo de fin de semana. Lo había planeado así para viajar con el Wochenende ticket. Nunca antes había estado en Alemania, no sabía tampoco una pizca de alemán. Las instrucciones sobre como viajar, donde tenía que llegar, me las había dado César, un amigo que vivió antes en Berlin. De hecho, fueron sus aventuras las que me llevaron a venir acá. Yo vivía en Canadá y tenía muchas ganas de tener una experiencia europea. Lo de las ganas de la experiencia europea, en general, se lo debo a varios escritores latinoamericanos que leí en mi adolescencia en México. Desde mis 13 o 14 años soñaba con algún día vivir en Europa.
Lo que para ellos fue París, para mi fue Berlín.
No pensé que me terminaría quedando a vivir en este país. Inicialmente fue sólo una aventura, luego fui encontrando razones para quedarme. Esto es algo que no ha terminado. Incluso ahora sigo preguntándome cuánto tiempo más me quiero quedar acá. Las respuestas cambian dependiendo el día. A veces pienso que quiero emigrar a otro lugar pronto, a veces me imagino muchos más años en este país. Hoy mismo me siento muy contento de estar acá. No cambiaría por nada la experiencia que he tenido y no tengo prisa de partir. Imagino que luego llegará el momento de ir a otro lugar, pero no será este año. También porque a veces pienso y si no es acá, dónde. No se me ocurre otro lugar a donde ir fuera de Alemania. Supongo que sería dentro de Europa, pero dónde entonces, España, Italia, Inglarerra? No sé. A veces pienso en Inglaterra, pero más que nada por una cuestión profesional, no porque me encantaría vivir allá, ni siquiera conozco.
En estos 6 años pasé mucho. Me he sentido deslumbrado a mi llegada a Berlín, iluso de haber creído que el mundo fuera de Latinoamérica era todo como Canadá o Estados Unidos, encontrando gente con la que conectaba como nunca antes; luego sobreadaptado, intentando rechazar todo lo que tenía que ver con mi idioma, teniendo sólo amigos alemanes, hablando sólo en alemán, sintiendome integrado en la sociedad, aspirando a pensar, ser, totalmente, un berlinés, es más, no uno cualquiera, uno del este; luego de haber llegado, según yo, a rozar ese estado y volverlo parte de mi cotidianidad, entonces, aburriendome, sientiendo, ya lo conocí y ahora qué; entonces, poco a poco regresando a mi idioma, pero reinventado, con menos emoción respecto a lo alemán y a mi propio idioma; luego mudándome a Hamburgo para cambiar mi vida totalmente, odiar Hamburgo, putear, quejarme de lo aburrido de mi vida; y finalmente, ahora, menos integrado que en Berlín, más tranquilo, enfocado en mi trabajo, pasando a veces mucho tiempo sin hablar o escuchar alemán, como si estuviese en otro país, pero conociendo poco a poco un par de buenos amigos, por mi barrio y en el trabajo, con los que disfruto mucho de los buenos momentos.
Seis años cumplidos.
Un día como hoy hace 6 años llegué a Alemania. Mi avión llegó de Madrid a Colonia. Había estado en Madrid con mis papás y conociendo un poco España. Llegando a Colonia tenía que tomar el tren para viajar a Berlín. Era comienzo de fin de semana. Lo había planeado así para viajar con el Wochenende ticket. Nunca antes había estado en Alemania, no sabía tampoco una pizca de alemán. Las instrucciones sobre como viajar, donde tenía que llegar, me las había dado César, un amigo que vivió antes en Berlin. De hecho, fueron sus aventuras las que me llevaron a venir acá. Yo vivía en Canadá y tenía muchas ganas de tener una experiencia europea. Lo de las ganas de la experiencia europea, en general, se lo debo a varios escritores latinoamericanos que leí en mi adolescencia en México. Desde mis 13 o 14 años soñaba con algún día vivir en Europa.
Lo que para ellos fue París, para mi fue Berlín.
No pensé que me terminaría quedando a vivir en este país. Inicialmente fue sólo una aventura, luego fui encontrando razones para quedarme. Esto es algo que no ha terminado. Incluso ahora sigo preguntándome cuánto tiempo más me quiero quedar acá. Las respuestas cambian dependiendo el día. A veces pienso que quiero emigrar a otro lugar pronto, a veces me imagino muchos más años en este país. Hoy mismo me siento muy contento de estar acá. No cambiaría por nada la experiencia que he tenido y no tengo prisa de partir. Imagino que luego llegará el momento de ir a otro lugar, pero no será este año. También porque a veces pienso y si no es acá, dónde. No se me ocurre otro lugar a donde ir fuera de Alemania. Supongo que sería dentro de Europa, pero dónde entonces, España, Italia, Inglarerra? No sé. A veces pienso en Inglaterra, pero más que nada por una cuestión profesional, no porque me encantaría vivir allá, ni siquiera conozco.
En estos 6 años pasé mucho. Me he sentido deslumbrado a mi llegada a Berlín, iluso de haber creído que el mundo fuera de Latinoamérica era todo como Canadá o Estados Unidos, encontrando gente con la que conectaba como nunca antes; luego sobreadaptado, intentando rechazar todo lo que tenía que ver con mi idioma, teniendo sólo amigos alemanes, hablando sólo en alemán, sintiendome integrado en la sociedad, aspirando a pensar, ser, totalmente, un berlinés, es más, no uno cualquiera, uno del este; luego de haber llegado, según yo, a rozar ese estado y volverlo parte de mi cotidianidad, entonces, aburriendome, sientiendo, ya lo conocí y ahora qué; entonces, poco a poco regresando a mi idioma, pero reinventado, con menos emoción respecto a lo alemán y a mi propio idioma; luego mudándome a Hamburgo para cambiar mi vida totalmente, odiar Hamburgo, putear, quejarme de lo aburrido de mi vida; y finalmente, ahora, menos integrado que en Berlín, más tranquilo, enfocado en mi trabajo, pasando a veces mucho tiempo sin hablar o escuchar alemán, como si estuviese en otro país, pero conociendo poco a poco un par de buenos amigos, por mi barrio y en el trabajo, con los que disfruto mucho de los buenos momentos.
Seis años cumplidos.
domingo, febrero 20, 2011
Boston Common at Twilight
Recién me llegó un poster con esta pintura con la imagen del parque Boston Common a fines del siglo XIX. La pintura está en el Museo de Bellas Artes de Boston que pude visitar en los días de Navidad. Me encantó y me compré el poster en la tienda del museo. Pero luego a mi regreso me lo olvidé en la sala de espera antes de tomar el avión. Tuve mucha mala suerte con mi regreso (que raro). Me agarró una tormenta de nieve. Cancelaron todos los vuelos menos el mío. Eso no daba buena espina. Entramos al avión, nos estuvieron paseando un rato y al final el piloto dijo que mejor regresabamos a la sala porque la visibilidad era muy mala. Todo un estrés. Tuvimos que regresar y siendo un avión grande todo demora, la entrada y la salidad. Bueno, al final no salimos ese día y pasamos la noche en un hotel cercano, lo usual. Al otro día salimos y yo estaba muy cansado y aturdido, entonces olvide el poster en la sala de espera y sólo me di cuenta cuando entré al avión y me senté. Me dio mucha rabia. Pero pensé, no me quedo con el pendiente. Llegando a Hamburgo lo primero que hice fue comprarlo por internet.
La pintura es de Childe Hassam, pintor impresionista bostoniano. Me gusta porque me hace fantasear sobre el pasado. ¿Como habrá sido aquella Nueva Inglaterra? La vida en los barrios emergendes de Back Bay y el South End que Childe retrataba. La arquitectura victoriana de edificios cafés que se ve en la pintura y que es tan característica de Boston. La calle Newbury en Back Bay está llena de este tipo de edificios cafés, con muchas tiendas de ropa y restaurantes. Caminaba por ahí con la nieve en Diciembre y realmente se sentía el ambiente de la Navidad. Las veces que he ido a Boston ha sido siempre con nieve. Por eso será también que me gusta la pintura. Porque así me lo imagino. Además la naturaleza, el parque, la nieve. Son cosas de alguna manera inmutables. Estuvieron antes allí y perduran. Mucho ha variado de lo que vemos nosotros ahora y ellos veían antes, pero la naturaleza es más o menos la misma.
En el Museo de Bellas Artes también hay pinturas de Copley, otro pintor bostoniano, de hecho, hay una estación de metro y un centro comercial que llevan su nombre en la ciudad. Copley es anterior a Childe y es probablemente el pintor más importante de la época de la colonia. Copley y Childe tuvieron su etapa europea, Copley en Inglaterra y Childe en París. Copley vivió allí hasta sus últimos días; Childe regresó a Estados Unidos y murió en Nueva York. Parece que en la época era usual entre muchos pintores viajar a Europa para continuar su educación. También era común para algunas familias de la aristocracia bostoniana viajar a Europa y retratarse con pintores bostonianos radicados allá. Copley hizo varios de estos retratos, uno de ellos es el de Samuel Adams.
Samuel Adams también es la marca de una conocida cerveza bostoniana. Ahora que estuve en Boston visité la cervecería en el barrio de Jamaica Plain, donde vive mi hermano. Nos hicieron el tour y probamos varios tipo de cerveza. Y bueno, la cerveza hace honor a Samuel Adams, un político bostoniano importante para el Motín del té y en general para la rebelión americana frente a los britanicos. Orgullo de la ciudad y el país, entonces. Igual que la cerveza.
Un poco de historia para darle más sentido al presente...
Para terminar. ¿Qué hago con el poster? Bueno, hay un negocio en línea donde compro el marco, el cartón que va atrás y el vidrio que va adelanté a la medida que quiero y con eso luego puedo hacerlo tipo cuadro. Es muy sencillo y barato.
Recién me llegó un poster con esta pintura con la imagen del parque Boston Common a fines del siglo XIX. La pintura está en el Museo de Bellas Artes de Boston que pude visitar en los días de Navidad. Me encantó y me compré el poster en la tienda del museo. Pero luego a mi regreso me lo olvidé en la sala de espera antes de tomar el avión. Tuve mucha mala suerte con mi regreso (que raro). Me agarró una tormenta de nieve. Cancelaron todos los vuelos menos el mío. Eso no daba buena espina. Entramos al avión, nos estuvieron paseando un rato y al final el piloto dijo que mejor regresabamos a la sala porque la visibilidad era muy mala. Todo un estrés. Tuvimos que regresar y siendo un avión grande todo demora, la entrada y la salidad. Bueno, al final no salimos ese día y pasamos la noche en un hotel cercano, lo usual. Al otro día salimos y yo estaba muy cansado y aturdido, entonces olvide el poster en la sala de espera y sólo me di cuenta cuando entré al avión y me senté. Me dio mucha rabia. Pero pensé, no me quedo con el pendiente. Llegando a Hamburgo lo primero que hice fue comprarlo por internet.La pintura es de Childe Hassam, pintor impresionista bostoniano. Me gusta porque me hace fantasear sobre el pasado. ¿Como habrá sido aquella Nueva Inglaterra? La vida en los barrios emergendes de Back Bay y el South End que Childe retrataba. La arquitectura victoriana de edificios cafés que se ve en la pintura y que es tan característica de Boston. La calle Newbury en Back Bay está llena de este tipo de edificios cafés, con muchas tiendas de ropa y restaurantes. Caminaba por ahí con la nieve en Diciembre y realmente se sentía el ambiente de la Navidad. Las veces que he ido a Boston ha sido siempre con nieve. Por eso será también que me gusta la pintura. Porque así me lo imagino. Además la naturaleza, el parque, la nieve. Son cosas de alguna manera inmutables. Estuvieron antes allí y perduran. Mucho ha variado de lo que vemos nosotros ahora y ellos veían antes, pero la naturaleza es más o menos la misma.
En el Museo de Bellas Artes también hay pinturas de Copley, otro pintor bostoniano, de hecho, hay una estación de metro y un centro comercial que llevan su nombre en la ciudad. Copley es anterior a Childe y es probablemente el pintor más importante de la época de la colonia. Copley y Childe tuvieron su etapa europea, Copley en Inglaterra y Childe en París. Copley vivió allí hasta sus últimos días; Childe regresó a Estados Unidos y murió en Nueva York. Parece que en la época era usual entre muchos pintores viajar a Europa para continuar su educación. También era común para algunas familias de la aristocracia bostoniana viajar a Europa y retratarse con pintores bostonianos radicados allá. Copley hizo varios de estos retratos, uno de ellos es el de Samuel Adams.
Samuel Adams también es la marca de una conocida cerveza bostoniana. Ahora que estuve en Boston visité la cervecería en el barrio de Jamaica Plain, donde vive mi hermano. Nos hicieron el tour y probamos varios tipo de cerveza. Y bueno, la cerveza hace honor a Samuel Adams, un político bostoniano importante para el Motín del té y en general para la rebelión americana frente a los britanicos. Orgullo de la ciudad y el país, entonces. Igual que la cerveza.
Un poco de historia para darle más sentido al presente...
Para terminar. ¿Qué hago con el poster? Bueno, hay un negocio en línea donde compro el marco, el cartón que va atrás y el vidrio que va adelanté a la medida que quiero y con eso luego puedo hacerlo tipo cuadro. Es muy sencillo y barato.
martes, febrero 15, 2011
Catari, Catari, pecche me dice sti parole amare,
pecche me parle e 'o core me turmiente, Catari?
Nun te scurda ca t'aggio date 'o core, Catari,
nun te scurda!
Catari, Catari, che vene a dicere stu parla ca me da spaseme?
Tu nun'nce pienze a stu dulore mio,
tu nun'nce pienze, tu nun te ne cure.
Core, core, 'ngrato,
t'aie pigliato 'a vita mia,
tutt'e passato e
nun'nce pienze chiu!
TRANSLATION:
UNGRATEFUL HEART
Caterina, Caterina, why do you say those bitter words?
Why do you speak and torment my heart, Caterina?
Don't forget, I gave you my heart, Caterina,
don't forget.
Caterina, Caterina, why do you come and say those words that hurt me so much?
You don't think of my pain,
you don't think, you don't care.
Ungrateful heart,
you have stolen my life.
Everything is finished
and you don't care any more!
Source: http://www.metrolyrics.com/core-ngrato-lyrics-russell-watson.html
martes, febrero 08, 2011
CelestúnVengo regresando de la península de Yucatán, México. Fui a tomar unos días de descanso y escapar del invierno y la vida cotidiana de Hamburgo. Pensé en Yucatán porque allí vive un amigo, Carlos, específicamente en la capital, Mérida. Recién vengo regresando de un viaje que pareció interminable. Tengo mala suerte para los aviones.
Mi vuelo de regreso de Amsterdam a Hamburgo se canceló. Venía llegando de Cancún con escala en USA, además del previo viaje en bus de Mérida a Cancún. Entonces estaba muerto. Tuve que pasar todo el día en el aeropuerto y finalmente la noche en un hotel en Amsterdam. Al final volé ayer por la mañana a Hamburgo pero a mi llegada me encuentro que con que no sabían donde estaba mi maleta. No tenía la llave de mi casa que estaba en la maleta y mi roomate no estaba, entonces tuve que ir al trabajo a dormir unas horas en la habitación de descanso mientras esperaba que regresara mi roomate. La pesadilla terminó ayer por la noche cuando por fin trajeron mi maleta a la casa. Ahora sí ya estoy completo de regreso en Hamburgo.
La pasé increíble en Yucatán. Lo más alucinante fue Celestún, una playa a dos horas de Mérida. Pasé unos días super relajantes allí. Teníamos el mar prácticamente para nosotros nada más. Casi no habían turistas, eran contados con una mano. Entonces estaba tirado en la arena, descansando, leyendo, tomando chelas, luego nadando en el mar, mansito y cálido. La comida riquísima, buen pescado, ceviches. Placer puro.
En Celestún fuimos también a ver a los flamingos en un paseo en bote. La foto arriba la encontré en el internet y hay muchas más en el blog de Carlos. También vimos cocodrilos y aves de todo tipo. En resumen, fui un viaje muy relajante para el cuerpo y el espíritu.
Foto: www.luxuriousmexico.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)