miércoles, abril 11, 2007


Die Polizei!

Die Polizei! Hay una canción que lo único que dice todo el rato es “Die Polizei!!!“. Es una canción punk de la que me han hablado y hasta ahora no he escuchado. Me interesa conocerla.

Pero, en fin. Acabo de regresar de la cafeteria de almorzar. Como siempre, puntualmente a las 2pm. Voy siempre solo a almorzar porque mis colegas de la oficina van a las 12pm y para mí es muy temprano. Además, tengo costumbre de almorzar solo. Igual ha sido antes en otros trabajos.

Me ha pasado que a algunos colegas les da pena que almuerzo solo. En Perú, por ejemplo, en mi trabajo, una chica me decía que cómo era posible que almuerce solo, que si quería ella me podía acompanhar. Ok, no encuentro la “ene” así que caballero nomás voy a tener que sustiturila por “nh”, aunque no me guste.

Pero, como decía, a mucha gente le parece triste esto de almorzar solo. Acá también una chica de mi trabajo me dijo que a ella le deprimiría muchísimo almorzar sola, que no podría. Pero cada uno con sus hábitos. Por ejemplo, están también los que no pueden pasarse una comida al día.

Tengo un amigo canadiense que no podía entender como yo a veces almorzaba o cenaba a diferentes horas y a veces cenaba pero no almorzaba o viceversa. Una vez me confesó que él nunca en su vida había salteado (“skipped”) una comida del día. Mas bien eso a mí me pareció una locura.

Bueno, ahora mientras almorzaba se me vino a la cabeza algo que paso este fin de semana o el pasado, tal vez, que lo había olvidado completamente. Entonces, es una anecdota que me ha hecho matar de risa mientras comía solo. Se trata de una conversación que tuve con un policía y de allí el títutlo de este “post”.

Resulta que yo estaba regresando a mi casa por la manhana, a eso de las 8am, luego de regresar de un club (“punchis punchis”). Iba sentado en el metro y de pronto un policía se sienta en frente de mí. Por un segundo me entró pánico, pues recordé los tiempos en que andaba “ilegal” y ese sentimiento no se olvida. Luego caí en cuenta que no tenía nada que temer.

No sólo eso, luego me provocó hablarle al poli. Quería que él sepa un poco quién se puede estar sentando en frente de él y lo que había vivido el anho pasado y ante pasado. Pero no sabía como comenzar la conversación. Pensé hacerle una pregunta, pero luego él me tendría que contestar con una respuesta o sin una, y tal vez no era justo.

Me daba un poco de cosa el hecho de no saber de dónde venía él ni él de dónde venía yo. Me acordé de las pelis de Jim Jarmusch. Como uno nunca puede saber por qué una persona dijo una cosa u otra. A veces la gente reacciona mal ante algo que uno dice y no podemos tener idea si realmente se debe a lo que dijimos o a algo que le pasó durante el día. Eso siempre será un misterio.

Además era de día y yo tenía mil chelas en la cabeza. Más que borracho, estaba hecho un desastre luego de toda una noche de fiesta. Estaba ya de bajada. Pero recordé que eso probablemente al policía no le iba a importar. Si estuviera en norteamerica, por ejemplo, tal vez el tombo me hubiese gritado, pero el trato de la policía acá es diferente, ya lo contaré en otro “post” o en este mismo más abajo.

En fin, decidí preguntarle si le podía decir algo. Pensé que así no lo comprometía mucho. Si me decía “no”, se acababa el asunto, si decía “si”, pues chevere.

- Puedo decirle algo?

- Pero claro.

Me contestó, con una sonrisa amigable. Me sentía más tranquilo y seguí.

- Yo antes le tenía miedo a la policía. Si usted se hubiese sentado en frente de mí, para mí hubiese sido un problema. Me habría dado mucho miedo. Sucede que hasta hace poco vivía en Alemania sin papeles, es decir, “ilegal”, como se conoce ante la ley. Ahora ya he arreglado mi situación y sólo quería compartir esto con usted.

Luego de decir esto me quedé mirándolo, sonriendo. Él en todo momento me estuvo mirando. No pasó que le dio roche y miró al costado, ni nada. Prestaba atención y era amigable con su mirada. Aproveché para decir algo más.

- Ahora que tengo permiso para vivir acá, me siento mucho más tranquilo y me gusta que incluso pueda dirigirme a usted. Pero, si es que usted encontrase a un ilegal en una situación como ésta, esta persona tendría problemas no?

- Si.

Luego se quedó como pensando antes de decir algo más. Dentro de mí pensaba, qué mierda estas haciendo?!!!, pero realmente el “qué chucha!!!” era más grande. Total, tengo todo en regla, nada que temer.

Él anhadió.

- Cuando era más joven tuve varias veces problemas con la policía. En verdad, tal vez te parezca gracioso, pero también tenía mucho miedo a encontrarme con ellos. Creo que por esto es tal vez que he terminado trabajando para ellos.

Yo me quedé flipado. Esta respuesta de hecho no la esperaba.

- Pero qué bueno que ahora hayas podido arreglar ahora tu situación.

Me sonrió nuevamente, muy natural, no marcando ninguna diferencia entre nosotros. Cosa que sentí me ayudó a reconciliarme con la fuerza policial :p

Yo le agradecí y no nos dijimos nada por el resto del viaje. Luego de unos 10 min de viaje, se paró, me deseó un buen día y se fue.

Ayayaya...mis amigos los policías.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que buena historia! Aqui en Estados Unidos yo me muero de miedo de hablarle a la policia; son de lo mas pedantes y abusivos. Me pregunto si esa actitud tiene algun beneficio sobre el control del crimen que ellos ejercen o si es mas bien una cuestion de "personalidad". Eso de "no marcar diferencias" es realmente sorprendente - sera que en esta sociedad, como en muchas otras, el marcar las diferencias es un modus vivendi.
Pepe

Satibo dijo...

muy buena historia!!
Cuando estuve en Alemani lo primero q conoci fue a un policia q me pregunto para que iba, luego de mostrarle q todo estaba bien me dejo pasar, bueno el susto duro mucho. Alla en Alemani mucho miedo a los polis no les tenía, me preocupaban mas los q controlaban los metros pq casi nunca pagaba el ticket :D:D uff me llego la añoranza por alemania, me gustaria volver por un tiempillo.

Saludos!!

HjorgeV dijo...

Hola Daniel:

Qué curioso. Acabo de subir la segunda parte de un relato que deseo sea el inicio de una serie que tiene a un tal Jorsche Diga como personaje principal. Uno de sus mejores amigos -y que le pasa los trabajos- es, justamente... policía.

Curioso, además, porque desde que había leído tus aventuras descritas en el blog de Roncagliolo, siempre me habían quedado las ganas de contar mis propias anécdotas y experiencias. Como no sabía cómo contarlas, me ideé el personaje que te digo.

No sé qué computadora tienes. Pero puedes probar a cambiar de idioma y pasar al castellano o español, en la barra correspondiente o yendo a la configuración. La eñe está bajo la Ö. El acento, a la derecha, bajo la Ä. El símbolo de interrogación inicial bajo la tecla de las tildes, arriba a la derecha, etc.

O prueba dejando pulsado Alt y 164. Juega con números mayores o menores, porque ya no estoy seguro.

Saludos
(Mi amigo, el policía, es real. Y presidente de la federación de policías de esta región, además.)